Escalar un legado milenario a lo digital
La Alhambra recibe más de 2,7 millones de visitantes cada año en sus 345 hectáreas y afronta un desafío común a las grandes instituciones culturales: cómo gestionar la complejidad operativa de un espacio de esta magnitud, capturar el dato de cada interacción y ampliar la experiencia del visitante más allá del recinto físico. El reto exigía superar la visita puntual para construir un modelo continuo, medible y escalable, capaz de activar al público antes, durante y después de la visita, y abierto a perfiles que la visita presencial no siempre alcanza —aficionados a la historia, investigadores y expertos en arte de todo el mundo—. Con una premisa innegociable: que la tecnología estuviera al servicio del relato cultural, nunca al revés.