Mantener viva la tradición cuando el mundo se detuvo
En marzo de 2020, el estado de alarma por la Covid-19 puso en cuestión la celebración de las Fiestas del Pilar de octubre y, con ellas, el acto más simbólico de todos: la Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar, en la que zaragozanos y visitantes de todo el mundo llevan flores, peticiones y mensajes a la patrona de la ciudad. El Ayuntamiento de Zaragoza afrontaba un reto sin precedentes: cómo mantener viva una tradición profundamente enraizada en la identidad de la ciudad cuando la reunión física era imposible. El reto no era técnico, era emocional: preservar la emoción de la Ofrenda en un formato completamente nuevo.