Innovar sin perder el rigor médico
Los eventos médico-científicos afrontan una doble exigencia difícil de conciliar. Por un lado, deben resultar memorables y participativos, alejándose del formato clásico de ponencias pasivas que apenas involucra al asistente. Por otro, se mueven en un terreno donde cualquier imprecisión es inaceptable: la información debe ser exacta, contrastada y coherente de principio a fin. Santen necesitaba una jornada que celebrara una década de innovación en glaucoma con un formato disruptivo, pero sin comprometer ni un ápice el rigor científico. El desafío era introducir una tecnología sorprendente que, además, mereciera la confianza de un público experto.